![]() | ¿CÓMO APRENDEN LOS ADULTOS? LA ANDRAGOGÍA ABRE NUEVAS PERSPECTIVASPUBLICADO EN LA REVISTA ROMPAAN FILAS AÑO 15, NO.84, México D.F.2006 Psic. Irene Martínez Zarandona |
Sinopsis ¿Cuándo y por qué surge la andragogía? ¿Qué propone la andragogía? Relación del maestro y el alumno Consideraciones físicas del adulto ¿Cómo aprenden los adultos? ¿Cómo usan el conocimiento los adultos? La tendencia actualizante Conclusiones |
Sinopsis
Los adultos también aprenden y si se mantienen activos a lo largo de la vida, encuentran muchas satisfacciones a través de la adquisición de conocimientos.
Afortunadamente, cada vez hay más interés en conocer las posibilidades de aprendizaje en todas y cada una de las etapas de la vida, incluyendo a los adultos, aunque hasta hace poco tiempo se pensaba que sólo la infancia y juventud eran épocas en las cuales el ser humano era capaz de realizar estudios y aprender.
A mediados del siglo XX surgen cursos independientes y de educación superior, como la Open University, en Inglaterra y la Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED, en España, que ofrecen oportunidades a los adultos que por razones económicas y bélicas (Guerra civil española y Segunda guerra mundial), no pudieron terminar su educación básica y superior y deseaban continuar estudiando.
Sin embargo, estas primeras propuestas pedagógicas basaron sus pautas didácticas en lo que se conocía de pedagogía, ciencia muy respetable pero que siempre se ha abocado al estudio del aprendizaje de los niños.
Por ello el advenimiento de la andragogía abrió los cauces a la educación de los adultos y actualmente está propiciando nuevas alternativas y recursos.
¿Cuándo y por qué surge la andragogía?
Es en 1969 en la ciudad de Montreal, Canadá, cuando se realiza la II Conferencia Mundial de Educación de Adultos, organizada por la UNESCO, donde se consideró y admitió como ciencia una nueva rama de la educación, la andragogía, diferenciándola de la pedagogía.
Ambas disciplinas perfilan distintos modos de aprendizaje, por un lado niños y jóvenes y por otro las posibilidades de las personas mayores.
¿Cuántos adultos se han desanimado al iniciar cursos de alfabetización u otra materia por qué los métodos didácticos se han copiado de los infantiles?, ¿cuántos programas educativos han fracasado porque no se ha tomado en cuenta la idiosincrasia de los mayores?, ¿por qué dejan de ser populares los cursos de capacitación en escuelas y empresas, cuyos alumnos adultos no encuentran la motivación necesaria para continuarlos?, estos temas y más son tratados y puntualizados por la andragogía, que determina pautas de interacción alumno-profesor diferentes.
¿Qué propone la andragogía?
Esta disciplina la postula el autor B. Malcom Knowles [1] quien propone el deslinde de la pedagogía tradicional y enfocada para niños y habla de conceptos, que necesariamente se deben tomar en cuenta, si se pretende hacer un curso o taller para adultos.
Considera que el adulto es un ser que se autodirige y acude por propia iniciativa y tiene la decisión voluntaria de querer estudiar, por lo tanto ha superado la situación de dependencia de sus padres, a diferencia del chico que viene porque lo deciden éstos.
El adulto tiene una gran reserva de conocimientos, es decir, trae un bagaje cultural sobre el cual es necesario construir, incluso aunque la nueva temática sea diferente y ajena a su campo de acción, no se debe olvidar todo lo que ya sabe y sus vivencias acumuladas.
Es precisamente en esa experiencia, diversa y siempre valiosa, de donde debe partirse, pues con seguridad es su fuente de motivación para continuar aprendiendo.
Respecto a la materia de aprendizaje ésta debe serle útil en su actividad actual y tener un significado personal que le dé sentido aprenderla y de ser posible aplicarla de manera práctica en lo que hace.
El conocimiento debe incidir en su autoestima y en una superación de los roles que ejerce en la vida, y tener un claro enfoque de que este esfuerzo le ayudará a ser una mejor persona.
Los conocimientos que adquiere un adulto deben tener una aplicación casi inmediata, aspecto muy diferente del aprendizaje infantil. Mientras el niño aprende sin tener claro qué y para qué, y aún sin encontrarle un sentido, él cree que le servirá en el futuro. El adulto en cambio, necesita considerar que ese saber si le va a servir a corto o mediano plazo.
¿Qué ciencias aportan sus conocimientos para conformar la andragogía?
Una gran aportación lo están haciendo las nuevas neurociencias al estudiar los aspectos biológicos y anatómicos del cerebro humano, especialmente aquellos conocimientos que apoyan la idea de que el adulto es capaz de aprender.
Por su parte la sociología postula, que no se puede concebir a un adulto participante en un proceso educativo sin comprender cual es su contexto socioeconómico y cultural y saber porqué no completó sus estudios o porqué quiere continuar aprendiendo formalmente, pues él está insertado en una sociedad y su aprendizaje va a conformar una nueva circunstancia, de hecho va a modificar ese contexto de alguna manera.
La psicología aporta estudios y conocimientos del desarrollo humano que repercuten en la personalidad del educando adulto como, las experiencias tempranas de su infancia, la estructura familiar de origen y de procreación, los diferentes roles que vive, su contexto sociopolítico y laboral, son factores determinantes para comprender sus procesos de aprendizaje.
Desde luego los aspectos filosóficos, religiosos y morales de las personas son factores que guiarán, sustentarán y definirán sus necesidades y le darán un sentido a la motivación de aprender y a su interés presente por aprender algo más.
Relación maestro alumno
Si bien la tendencia en la educación es establecer posiciones de tipo horizontal que faciliten el aprendizaje constructivo del alumno, y consideran al maestro más como guía o facilitador que como un tutor o vaciador de datos dentro de la cavidad craneal del alumno, en el caso de la educación de los adultos, la andragogía considera que esta postura es determinante.
La promoción de la participación, punto del que parten las nuevas propuestas de la pedagogía infantil y juvenil, en la relación andragógica es un requisito indispensable; facilitador y participante son dos adultos que entran en una relación vital en la que ambos aprenden.
Si bien el maestro tiene unos conocimientos que el alumno adulto desea aprender, éste es a su vez un receptáculo de experiencias que mucho tiene que aportar al proceso educativo. Es en esta relación democrática y participativa donde mejor puede darse el aprendizaje adulto.
Otro aspecto, reflejo de esta relación es el tomar en cuenta los factores emotivos y vivénciales, especialmente el concepto que tiene de sí mismo y su autoestima.
Consideraciones físicas del adulto
La andragogía hace hincapié, de manera muy atinada, en las condiciones físicas de las personas y recomienda tomar en cuenta su estado de salud para establecer los espacios ambientales y lineamientos de tiempo en que se proporcionarán los contenidos de programas y cursos.
Existen una serie de condiciones que es necesario tomar en cuenta:
- El decaimiento de la visión, factores de iluminación, el tamaño y facilidad de lectura de la letra en los textos escritos y en el material audiovisual de apoyo, el posible uso de anteojos, el tiempo de lectura y el cansancio para leer, escribir y realizar las actividades.
- Las condiciones auditivas del adulto pueden ser un factor que imposibilite la comprensión, por lo que es necesario considerar el espacio físico de aprendizaje, los ruidos ambientales, tono de voz y dificultades para oír con uno o ambos oídos.
- Las situaciones corporales en cuanto a posturas, posibles dolores crónicos, aguante de y control de esfínteres, velocidad de respuesta del sistema nervioso central, los cuales aunque no son impedimentos en sí mismos, es necesario tomarlos en cuenta para evitar que se conviertan en interferencias del aprendizaje.
¿Cómo aprenden los adultos?
A semejanza de los alumnos infantiles y juveniles la situación social y ambiental tiene una enorme influencia en los procesos de aprendizaje, por ejemplo, la asistencia al espacio educativo o escuela tiene como “plus” la amistad con los pares, situación especialmente cierta en el caso de la educación de adultos, porque la convivencia es el gran motivador para muchos de ellos. Asistir a su clase es el momento de la semana o del día que representa dejar la rutina, un descanso del trabajo, el aliciente de hablar con personas probablemente de su misma generación y con intereses comunes; en fin el curso se vuelve un pretexto de socialización que beneficia en mucho el proceso de aprendizaje.
Participar, ser parte de un grupo y el trabajo conjunto son experiencias que en el caso de muchos adultos nunca se dieron en la infancia y que ahora les proporcionan el gusto por la labor grupal.
Un aspecto muy importante es que el adulto aprende por comprensión, no por memorización, él organiza, clasifica y generaliza, es decir, aprende entendiendo las cosas y relacionándolas con lo que ya sabe y en general le es difícil memorizar “per se”.
Si al comprender los conceptos tienen un significado para él es factible que los memorice, a diferencia del niño que logra recordar aunque para él no tengan ningún sentido los datos.
El adulto debe confrontar sus aprendizajes y sus ideas con otros compañeros, el proceso por el que aprende no es sólo de asimilación, sino que tiene una faceta de discusión y confrontación con otras personas. Juntos deben reflexionar de los saberes aprendidos y determinar su aplicación, que en caso del adulto, debe ser prácticamente inmediata para que vea los frutos de su esfuerzo.
La “problematización” como técnica didáctica debe ajustarse a la realidad e intereses concretos, para que la persona pueda utilizar la información que se le proporciona.
Pero, ¿cómo usan el conocimiento el adultos?
Actualmente con el aumento de las expectativas de vida y el tiempo que el ser humano puede disfrutar después de llegar a la jubilación, han proliferado estudios acerca del potencial de la edad adulta.
Calcular el tipo de deporte que una persona de la tercera edad puede practicar para mantenerse ágil, y el diseño de dietas alimenticias que logren no sólo alargar la existencia en cantidad de años, sino que éstos tenga calidad para poder disfrutarlos, han abierto un interesante camino que pasa por la investigación acerca de cómo usan el conocimiento los adultos.
Estudios neurológicos mencionan que el cerebro no genera nuevas neuronas, pero tiene muchas posibilidades de utilizar los conocimientos adquiridos y potenciar su eficacia, dependiendo del “entrenamiento” que les dé la persona.
El autor K. Warner Schaie [2] ofrece una veta de investigación que parte de un cerebro que no sufre ningún trastorno degenerativo y por lo tanto de una mente que se mantiene alerta, y que le permite al sujeto llevar una vida activa, social y disfrutable.
Postula que el tipo de pensamiento se modifica con la maduración, y los conocimientos y tienen diferente tratamiento según las etapas de la vida y las necesidades cognoscitivas de las personas.
Siendo investigador de la Universidad de Pennsylvania desde 1956, empezó a estudiar lo que sucede con las capacidades intelectuales de las personas conforme envejecen, y propone un modelo muy interesante en el que todos, especialmente los adultos, podemos reflexionar para comprobar si nosotros y nuestros contemporáneos hemos seguido en ese sentido.
Schaie identifica cinco etapas por las que pasan lo seres humanos para adquirir y utilizar el conocimiento, estas son:
1. Etapa de adquisición. Es la etapa del desarrollo que va desde el nacimiento, surca por la infancia y la adolescencia y que ha sido plenamente descrita por Jean Piaget y otros estudiosos de los procesos cognoscitivo de los niños; Schaie postula que en esta etapa el sujeto tiene una gran capacidad para acumular conocimientos y aprender información para utilizarla en el futuro. Los adquiere sin intencionalidad definida, ya que aún no vislumbra con claridad para que van a servirle, ni que beneficio le van a proporcionar en la vida.
2. Etapa de logro. La ubica del final de la adolescencia hasta las décadas de los veinte y treinta años. El sujeto ya ha madurado, ha acumulado gran parte de la información y tiene enormes deseos de aprovecharla y aplicarla en problemas concretos. Vislumbra metas no sólo a corto plazo, sino que ve como su conocimiento puede ayudarle a lograr las metas a futuro.
3. Etapa de responsabilidad. Los años que van desde los finales de los treinta hasta el principio de los sesenta, los individuos utilizan sus conocimientos y habilidades cognoscitivas para labores que consideran importantes: cuidar de su familia, desarrollar su trabajo e involucrarse en la comunidad.
4. Etapa ejecutiva. Otra etapa que desarrollan algunos individuos, que también va de las décadas de los treinta y cuarenta, es decir, la edad media, en la que se han desarrollado habilidades que permiten aplicar los conocimientos en otros niveles de mayor complejidad, en sus ambientes laboral y comunitario, entonces ocupa puestos directivos, empresariales, académicos, e institucionales.
5. Etapa reintegrativa. Etapa que el autor no precisa en número de años pero que ubica como la vejez, y en la que la adquisición de conocimientos y su utilización son selectivas. La persona decide en que tareas específicas los va a utilizar y éstas corresponden a sus intereses y propósitos y a lo que considera como valioso. Los problemas que trata de resolver son aquellos que tienen un significado para ella, es como una focalización del esfuerzo intelectual en aquello que da sentido a la vida.
Con esta propuesta se enfatiza que las personas pasan de la adquisición de datos e información en forma general y sin un propósito concreto, al conocimiento selectivo que le es útil en su propia vida.
La tendencia actualizante
Es mucho lo que falta para comprender la mente humana, cada investigación aporta luz sobre un área específica, y así poco a poco se va enriqueciendo el mapa cognoscitivo que habla del transitar por la vida, y las posibilidades de crecimiento que nunca se detienen.
Es Carl Rogers quién ofrece un respaldo teórico para explicar como la necesidad por aprender no decae en la vida adulta, por ello la enseñanza de las personas mayores es un campo fértil donde pueden prosperar multitud de propuestas, que logran canalizar lo que este autor llama, la tendencia actualizante.
El ser humano desde que nace busca lo que realmente necesita, el niño escoge experiencias que valora positivas y le ayudan a su crecimiento y satisfacción (alimento, seguridad, curiosidad, juego, etcétera), y rechaza las que percibe negativas como el dolor, las incomodidades, la violencia entre otras). Esto es parte de la sabiduría corporal que posee y concentra profundamente sus sensaciones, intuiciones, afectos y acciones, buscando siempre lo que contribuye a su crecimiento.
Esta búsqueda de superación, que Carl Rogers considera se halla en todos los humanos, está en la base de las motivaciones adultas para seguir aprendiendo. Algunas de sus características son:
1.Es propia de la persona, parte de un proceso vital de todo organismo sano, es la capacidad de recibir información para ajustar su comportamiento a sus circunstancias, tratando de sacarles el mejor provecho y así crecer y desarrollarse.
2.Es un punto de referencia para comprender el desarrollo, es la dirección misma de la vida orgánica que no se limita a preservarse a sí misma, sino que tiende a crecer y trascenderse. Sus dos principales tendencias son la conservación del organismo y su expansión y progreso. A través de ella se expanden toda las potencialidades que le sirven a cada ser para su desarrollo y crecimiento.
3.Se parte de un proceso cambiante, esto significa que el desarrollo humano nunca permanece igual y que los cambios suelen ser progresivos y constantes. El proceso no es rígido, sino fluido y flexible y es de las experiencias vividas de donde surgen los valores de cambio y superación.
4.No necesariamente es un proceso consciente, se va formando a través de la experiencia y se integra al organismo, este acepta o rechaza determinados pensamientos y acciones en la mayoría de las veces sin percatarse de ello, lo cual no quiere decir que en un momento dado al poder hablarlo y aprender como opera en el ser humano, no pueda ejercerse un mayor control sobre esta evaluación.
5.Su fuente se sitúa dentro del propio organismo, es un sistema de valores fundado en la propia percepción de los sentidos, es el proceso de evaluación natural, por medio del cual el organismo regula su conducta alejándose de las experiencias valoradas como negativas y buscando las positivas.
6.Es social, común a todos los seres humanos y al tener su fundamento en la sabiduría del organismo, es eficaz y seguro.
Tomando en cuenta esta tendencia actualizante es que se deben establecer programas para adultos que no sólo determinen los conocimientos que deben adquirirse, sino que sean realmente procesos de enseñanza–aprendizaje que fomenten las motivaciones, inquietudes e intereses de éstos y los impulsen a conseguir sus logros y metas, buscando su desarrollo armónico.
Programas en los que el objetivo no sea sólo enseñar, sino el ofrecer oportunidades de maduración y superación cognitiva, vivencial y emocional.
Conclusiones
La educación de los adultos requiere de teorías que ayuden a planificar, programar, organizar, administrar y realizar el proceso de enseñanza que realmente tenga como resultado su superación.
Una teoría del aprendizaje como la andragogía es indispensable, para integrar los conocimientos de la psicología en cuanto al desarrollo cognoscitivo y de la personalidad de los adultos.
Si un educador de niños se pregunta sobre la clase de persona que desea formar, con los adultos esta cuestión deberá enfocarse a lograr su integración psicosocial, sus deseos de superación y el afán por aportar sus experiencias a la comunidad en la que vive.
Fuentes
Rice Philip F., Desarrollo humano. Estudio de su ciclo vital, México, D.F., Editorial Prentice – Hall Hispanoamericana, 1997.
Rogers Carl,El proceso de convertirse en persona,Buenos Aires, Argentina,Editorial Paidós, 1975.
www.monografías.com/trabajos6/anci/anci2.shtml

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